ORIGEN DEL
CAPITALISMO, EN LA EDAD MEDIA
Surgimiento
del capitalismo en la edad media y sus consecuencias socio-económicas
LA
CRISIS DE LA SOCIEDAD FEUDAL
La
sociedad feudal, durante el siglo XIV sufrió una grave crisis debido a un
descenso demográfico generado por el retroceso de la producción agraria (malas
cosechas, guerras, mal clima), lo cual produjo una escasez y carestía de
alimentos, y las consecuentes hambrunas y epidemias por una mal alimentación e
higiene de la población, donde cabe destacar la PESTE NEGRA, una peligrosa
infección bacteriana que provocaba dolorosas lesiones de aspecto negruzco que
exudaba sangre y pus, y que afectó a Europa a partir de 1348.
A
partir del siglo XV comenzaron a producirse transformaciones significativas en
la vida económica, política, social y cultural de Europa occidental, que fueron
modelando lo que se conoce como Modernidad. Sin embargo, al abordar este
período es importante advertir que no hubo un corte tajante con la Edad Media.
Por el contrario, persistieron algunos aspectos de la Baja Edad Media, que
marcaron una continuidad con el pasado.
En
el aspecto económico, durante los siglos XV y XVI, se mantuvieron las formas
feudales de producción. A pesar de ello, paralelamente comenzaron a asentarse
en Italia y en Flandes las bases para el surgimiento de formas capitalistas -es
decir, formas de vida económica basadas en la división del trabajo y en el
capital-, cuya vigencia plena se alcanzó recién en el siglo XVIII.
En
el plano político, se constituyeron estados centralizados en torno de un
monarca, que contribuyeron al progresivo abandono de la fragmentación política
propia del sistema feudal. El modelo de un poder universal, heredado del
Imperio Romano -que sobrevivió en el Sacro Imperio Romano Germánico-, fue
siendo remplazado por los modelos nacionales.
EL PRIMER CAPITALISMO:
Las
primeras grandes formas de capitalismo se desarrollaron en el siglo XV.
Surgieron gracias a la conjunción de una serie de factores, entre los que
destacan:
a) La
acumulación originaria de capital. Es decir, los capitales acumulados mediante
la usura, las expropiaciones, la rapiña, etc.
b) La
proliferación de mano de obra asalariada.
c) La
existencia desde el siglo XIII de la manufactura.
Para
que estos factores se conjuntaran convenientemente, primero hubo de producirse
un incremento de las actividades comerciales. Ello fue posible, en buena
medida, gracias al descubrimiento de riquísimas minas de plata en Europa
Central, que permitieron poner en circulación grandes cantidades de dinero para
disponer de un medio de cambio propicio. Este dinero, en moneda, facilitó las
compras a larga distancia, con lo que se incrementó el número de compradores.
En
dicha situación pronto se crearon importantes empresas mercantiles, cuyas
ganancias se invirtieron, en parte, en el negocio. Surgió así la figura del
empresario, aquel que proporciona todo lo necesario para la producción: capital
e instrumentos de trabajo, y contrata trabajadores a sueldo. Por lo tanto, por
primera vez surgieron dos grupos bien definidos en cuanto sus funciones: el
capitalista o proveedor, y quien aporta su trabajo a cambio de un salario.
No
debe confundirse el primer capitalismo, basado principalmente en actividades
comerciales, con el capitalismo moderno de los siglos XIX y XX, fundamentado en
las actividades industriales.
Pronto
el dinero cobraría una importancia extraordinaria. Muchos comerciantes lograron
reunir considerables fortunas, convirtiéndose en grandes personajes. Es célebre
el caso del francés Jacques Coeur, un "nuevo rico" de la época, quien
llegaría a poseer diez fastuosos palacios, cifrándose su capital en veintidós
mil ducados de oro.
La
acción del capitalismo inicial, en su necesidad de ampliar los límites de las
rutas comerciales medievales, favoreció extraordinariamente los viajes
expedicionarios por ultramar, propios del siglo XV. En el plano ideológico,
este capitalismo propició el desarrollo de una mentalidad donde era dominante
el deseo de lucro, es decir, el espíritu mercantil que sobrepasó con mucho a la
entonces estrecha mentalidad gremial.
En el aspecto social, aunque
continuó el predominio de la aristocracia feudal, empezó a adquirir mayor peso
la burguesía, sector vinculado al comercio. Aparecieron nuevas técnicas
comerciales, como la letra de cambio y la contabilidad por partida doble. Los
burgueses, que invertían en el campo las ganancias obtenidas en el comercio,
impulsaron adelantos técnicos y nuevas formas de producción en el ámbito rural.
En
el plano cultural, el pensamiento de los humanistas -con su interés por el
pasado-, las traducciones de los sabios de la Antigüedad y la nueva forma de
concebir al hombre desplazaron el saber escolástico medieval. Se revalorizó la
experiencia como fuente de conocimiento, en detrimento de la tradición que
primaba durante la mayor parte de la Edad Media. La imprenta permitió difundir
ampliamente no sólo el conocimiento de la Antigüedad sino también las obras de
los eruditos medievales y la de los hombres del Renacimiento. En el arte
surgieron nuevas formas de representación.
El
desarrollo de la ciencia y de la técnica trajo consigo nuevas formas de
concebir el universo que modificaron la imagen de los mundos conocidos. La
evolución de los medios de transporte favoreció la EXPANCIÓN DEL COMERCIO MARÍTIMO Y LOS VIAJES DE EXPLORACIÓN. Con el descubrimiento de América y la profundización
del conocimiento de África se amplió el horizonte geográfico de los hombres europeos.
Durante
los siglos XV y XVI, se produjeron también importantes cambios en la vida
cotidiana, la familia, el lugar de la mujer y de los niños en la sociedad, y en
el modo de entender la educación. Así, continuidades y cambios, permanencias y
rupturas con la tradición, fueron modelando un mundo del cual, en muchos
aspectos, somos todavía herederos.
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